lunes, 20 de marzo de 2017

Sobre los Maestros de Sabiduría


Sobre los Maestros de Sabiduría


Aprovechamos la pregunta de O.G. y M.A. de Honduras, que ha sido recurrente en los últimos tiempos: “¿Qué dice la Escuela de Filosofía Iniciática sobre los Mahatmas o Maestros de Sabiduría?”.

Si hay un sendero que lleva a la iluminación, tiene que haber –lógicamente– seres iluminados, que ya han transitado la vía iniciática y que han alcanzado un estado de conciencia superior.

A estos Maestros Ascendidos, Mahatmas, Adeptos o Hermanos Mayores no necesitamos adorarlos como santos, sino imitarlos, poniéndonos a su servicio. Colocarnos “al servicio de los Maestros de Sabiduría” (uno de los enunciados de nuestra declaración de Misión y Visión) significa continuar su obra y convertirnos en servidores.

Cuando hablamos de construir simbólicamente la “Cuarta Mesa del Grial” estamos hablando de convertirnos en instrumentos de la restauración de la sociedad primordial. Esta “Cuarta Mesa” es una forma de referirnos a una iniciativa sagrada donde se reúnen la espada y la escoba, para combatir dragones y “barrer el polvo, barrer la suciedad”.

Todo Maestro externo (upaguru) es verdaderamente eficaz si logra indicarnos el camino a nuestro verdadero Maestro (satguru), que está en nuestro interior, más precisamente en el centro de nuestro corazón.

Los verdaderos maestros no necesitan que se les rinda pleitesía, sino obreros sinceros que deseen ser servidores de la Luz. Por eso no hablamos demasiado de los Hermanos Mayores. Cuando nos preguntan si nuestra Obra está inspirada en los Maestros o si está siendo ayudada por algún Adepto, solemos contestar: “Si hacemos las cosas bien, tendremos el apoyo de los Maestros. Si hacemos las cosas mal, no la tendremos. Mientras tanto, tratamos de continuar su Obra”.

Algunas organizaciones se obsesionan con este tema, discutiendo si tienen o no el apoyo de los Maestros, o si lo han perdido. En verdad, este tema no debería estresarnos ni preocuparnos, pues debemos concentrarnos en lo verdaderamente importante: hacer lo que hay que hacer sin buscar recompensa por ello, cumpliendo con nuestra misión.

Hay una anécdota de Gandhi que ilustra este concepto: “Alguien le dijo al Mahatma: “Usted afirma que está siendo guiado. También Hitler lo decía, por lo tanto ¿cómo podemos distinguir entre ambas afirmaciones? Y Gandhi simplemente respondió: “Observe los resultados”.

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