martes, 12 de marzo de 2013

Joe Dispenza - Deja de ser tú (parte UNO)






Joe Dispenza - Deja de ser tú


Comparto la primera parte de un resumen que he elaborado de los conceptos que me han parecido más interesantes del libro de Joe Dispenza “Deja de ser tú”. Entre paréntesis, mis comentarios.

13.- La práctica de la meditación aumenta considerablemente la circulación sanguínea en la corteza prefrontal, la parte más pensante del cerebro humano.

19.- Está en la naturaleza humana evitar cambiar hasta que las cosas se ponen tan feas y nos sentimos tan mal que ya no podemos seguir como de costumbre. Si elegimos el cambio, debemos concienciarnos de que conllevará cierta incomodidad, una alteración de nuestra rutina habitual y una etapa de desconocimiento.

2o.- La repetición refuerza los circuitos cerebrales y crea más sinapsis, es decir contactos entre neuronas. (Y numerosas repeticiones acaban creando una especialización neuronal, por ello, cuando repetimos un determinado número de veces una visualización, resulta cada vez más fácil conectar)


21.- Si el átomo se compone de un 99.99999% de energía y de un 0, 00001 de materia física, yo soy más nada que algo. ¿Por qué pongo entonces mi atención en el pequeño porcentaje del mundo físico cuando soy mucho más lo otro? La arquitectura neurológica de tu cerebro refleja los problemas, las condiciones personales y circunstancias de la vida. Al finalizar este libro, habrás aprendido a entrar en el sistema operativo del subconsciente y a hacer cambios permanentes donde residen estos programas. (Pero hay que ver la guerra que da ese 0,00001%)

23.- Cuando aprendes a usar tu atención y a vivir en el presente, cruzas la puerta que lleva al campo cuántico (o campo angélico), donde existen todas las posibilidades (la ventaja cuando se actúa desde la conciencia angélica, utilizando a los 72 ángeles de la Cábala, es que podemos repertoriar esas posibilidades y elegirlas con más precisión). Una cosa es vivir en un estado de supervivencia y otra diferente, en un estado de creación, entonces eres sin cuerpo, sin espacio, pierdes la noción de ti, te conviertes en conciencia pura, libre de las cadenas de identidad que necesita la realidad exterior para recordar quien cree ser.

23- Cuando quien aparentas ser es quien eres realmente, te vuelves transparente (adquieres la estructura cristalina, y ello te acerca al estado de conciencia llamado “Nueva Jerusalén”, es cuando podemos conectar con el cuartel general de nuestro ser). El campo electromagnético emitido por el cerebro cuando está centrado es muy distinto del que irradia cuando está excitado por los factores estresantes de la vida. Si cuando meditas conectas con algo superior, podrás crear y luego memorizar una coherencia tal colosal entre tus pensamientos y tus emociones que no habrá nada en tu realidad exterior que pueda alterar ese nivel de energía ( a eso se le llama empoderarse).

30.- Para poder cambiar debes modificar la imagen que tienes de ti y del mundo.

40.- A nivel subatómico, la energía responde a tu atención y se convierte en materia. ¿Cómo cambiaría tu vida si aprendieras a dirigir el efecto observador y a colapsar infinitas ondas de probabilidad en la realidad que eliges? (es cuando uno aprende a ser Dios).

41.- Si tu mente puede influir en la aparición de un electrón, en teoría también puede influir en la aparición de cualquier posibilidad (como por ejemplo la remisión espontánea de una enfermedad grave). Por medio del repetido esfuerzo diario (es importante el valor de la repetición, sin embargo, cuando alcanza la conciencia crística, ya no es necesario repetir tanto, con una vez es suficiente), podrás usar tu mente para colapsar las partículas cuánticas y organizar una infinidad de ondas subatómicas de probabilidad en una situación física deseada.

42.- Cuando aprendes a mejorar tu capacidad de observación para afectar tu destino ya estás en camino de vivir la versión ideal de tu vida al convertirte en la versión idealizada de ti.


* * *

además este audio está disponible desde aquí:

No hay comentarios:

Publicar un comentario