lunes, 22 de mayo de 2017

Proverbios de la sabiduría japonesa


Proverbios de la sabiduría japonesa

Se puede hablar durante horas sobre la enigmática y difícil cultura japonesa, compleja de entender, ¡es tan diferente a la nuestra! Inclusive hoy en día este contemporáneo y tecnológico país sigue conservando un vínculo fuerte con sus raíces y tradiciones. ¿Será este el secreto de su prosperidad?

Genial.guru juntó para ti algunos proverbios y dichos japoneses que te ayudarán a acercarte un poco al entendimiento del alma de un japonés.

Si puedes resolver el problema, no vale la pena preocuparse por eso; si no se puede solucionar, no tiene caso.

Si ya lo pensaste, atrévete; si ya te atreviste, no lo pienses.

No detengas a quien se quiere ir, no corras a quien acaba de llegar.

Rápido, es despacio pero sin pausas.

Es mejor ser enemigo de una buena persona, que amigo de una mala.

Sin personas ordinarias no existen personas grandes.

Quien desea mucho llegar a la cima, se inventará una escalera.

El marido y la mujer se deben parecer a las manos y los ojos: cuando una mano siente dolor, los ojos lloran; cuando lloran los ojos, las manos quitan las lágrimas.

El Sol no sabe quién tiene razón y quién está equivocado. El Sol brilla sin el objetivo de darle calor a alguien. El que se encuentra a sí mismo es como el Sol.

El mar es grande porque no desprecia los riachuelos.

Hasta el camino lejano empieza con uno cercano.

Quien bebe no conoce el daño del vino; quien no bebe, no conoce sus virtudes.

Incluso si únicamente necesitaras la espada una sola vez en tu vida, siempre debes cargarla.

Las flores bonitas no dan buenos frutos.

La pena, como un vestido desgastado, se tiene que dejar en la casa.

Cuando hay amor, las marcas de viruela son igual de bellas que los hoyuelos en las mejillas.

Nadie tropieza acostado en la cama.

Una palabra buena puede darte calor durante los tres meses de invierno.

Cede el paso a los tontos y los locos.

Cuando dibujas una rama debes escuchar el suspiro del aire.

Cerciórate 7 veces antes de dudar de una persona.

Haz todo lo que puedas, en lo demás confía en el destino.

La honestidad exagerada limita con la estupidez.

A la casa donde se ríen, viene la felicidad.

La victoria es para aquel que aguanta una hora más que su rival.

Puede suceder que una hoja se hunda y una piedra se mantenga a flote.

A la cara que sonríe no se le lanzan flechas.

Un té y un arroz fríos se pueden aguantar, pero una mirada y una palabra fría son insoportables.

A los 10 años, un milagro; a los 20, un genio; después de 30, una persona ordinaria.
Si una mujer quiere algo, atravesará una montaña.

Es un minuto de vergüenza por preguntar, y toda la vida por ignorancia.

Un jarrón perfecto nunca sale de las manos de un mal maestro.

No tengas miedo de inclinarte un poco, te enderezarás más.

Los ríos profundos fluyen en silencio.

Si empiezas el camino por tu propia voluntad, mil ri te parecerán uno. (Nota: un ri equivale a cerca de 4 km)


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Pitágoras y el Ocultismo


Pitágoras y el Ocultismo

La ciencia oculta o ciencia hermética es la primera ciencia que existió en la historia de la humanidad, es el conocimiento del hombre, el conocimiento del universo, el conocimiento de las leyes que nos mueven, un poco el conocimiento de los qués y los porqués.

Ocultistas como Ramón Llull, Giordano Bruno, Flamel, Pitágoras, estudiaron y trabajaron durante años leyendo, comparando, buscando, experimentando y encontrando leyes tratando de entender el universo. 

Tal vez se identifica a Pitágoras más como un matemático que como un gran ocultista, que de hecho todo su esquema de las matemáticas lo desarrolló para explicar el del universo. 

Para Pitágoras todo nacía del cero, lo que llamó el huevo cósmico. 

Pitágoras concibe la idea del universo con los números como clave, lo cual no es matemático, es algo más profundo. 

El cero es una cosa muy curiosa, se parece mucho a un huevo, y el huevo nos sugiere la primera idea de que no hay nada, pero sin embargo alberga el potencial de todo. Hasta que el huevo no haga eclosión la vida no existirá; en la nada está contenido el todo. Y ésa es un poco la idea de Pitágoras. De esa nada surge algo, un punto, la primera energía, el primer concepto, el uno, y ese uno lo contiene todo; pero claro, está completo, no se puede mover de ahí, está parado. Al uno se le ocurre dividirse en dos y así puede ir y venir. El uno se rompe, se divide sin perder su identidad. 

El uno crea el más infinito y el menos infinito; sin dejar de ser infinito se convierte en el máximo lleno y en el máximo vacío. Genera el espacio y el tiempo. Si hay dos se requiere una separación; si hay una separación existe un aquí y un allá, y por tanto una posibilidad de movimiento; sin espacio no existe el movimiento y por tanto la posibilidad de acción y al mismo tiempo existe el tiempo, un antes y un después, hay una diferencia de tiempo; sin el tiempo es imposible el movimiento porque el movimiento es el desplazamiento en el espacio durante un periodo de tiempo. Si no hay tiempo no puede haber desplazamiento, si no hay espacio no puede haber desplazamiento. 

Pitágoras creó una escuela filosófico hermética (Escuela Pitagórica) absolutamente esotérica, en la que se practicaban el naturismo, el vegetarianismo y el cuidado del cuerpo. Que Pitágoras estableció el famoso Teorema no como explicación del triángulo rectángulo sino como una explicación de la relación entre el hombre y el universo. Nadie cuenta que la mitad de los matemáticos, los más importantes que han existido a lo largo de la Historia, todos han sido esoteristas: Fibonacci (padre del número Phi, la regla áurea, la relación perfecta entre la proporción menor y la proporción mayor para que la estética sea perfecta), John Dee, Newton, etc. 

Siempre ha habido intereses, círculos que intentan deliberadamente que el ocultismo se desprestigie y se vea como pura superchería, sin contenido ni conocimiento subyacente; como algo propio de gente descentrada o sin cultura. Otros lo entienden como algo más exterior que interior, en el sentido que se contentan con el típico coqueteo con diversas mancias, hechizos y magias o tomando el conocimiento como simple teoría, y se olvidan de la parte verdaderamente esotérica, que es la que implica el compromiso personal con la Obra. 

Pitágoras fue el primero en utilizar el término Cosmos para describir el orden y la armonía inherentes a un universo regido por unas leyes cognoscibles e inteligibles por el hombre a través del número que es el principio elemental, «la esencia de todas las cosas», componente esencial de la armonía matemática que debe guiar, con finalidad religiosa, toda investigación sobre el universo. 

Pitágoras alcanzaría esta iluminación, tras sus viajes, a través de su propia reflexión sobre la sabiduría milenaria de los pueblos de Oriente Próximo. 

De los egipcios aprendería que las formas de las figuras geométricas se ajustan a números y proporciones y de Mesopotamia que los movimientos de los astros están regidos por leyes numéricas. 

De su propia experimentación, Pitágoras deduce que la armonía musical también está regida por el número. De estos tres hechos, tras una audaz extrapolación, Pitágoras estableció que «el número es la esencia del universo» y que «el número es la raíz y fuente de la naturaleza eterna». 

Bajo estos presupuestos vitales e intelectuales, Pitágoras funda una comunidad en la que los aspectos científicos y religiosos están íntimamente asociados de forma mística. 

Se trata de un culto ritual que recuerda a los adoradores de Orfeo, donde las armonías y misterios de la Matemática y de la Filosofía eran partes esenciales y cuya influencia no tardó en hacerse sentir en toda la Magna Grecia e incluso en Roma. 

El principal objeto de las doctrinas pitagóricas era la purificación del alma o catarsis mediante la permanente prosecución de estudios filosóficos, matemáticos y cosmológicos, emprendidos como factores de sublimación espiritual para la dirección de la existencia, merced a la identificación intelectual –filosófica– con la gran idea divina ordenadora del universo: el número, que integra y confiere unidad a todo un sistema de pensamiento filosófico, científico y religioso. 

Las propias palabras Filosofía y Matemática parece que fueron acuñadas por el propio Pitágoras para describir sus actividades intelectuales, como elementos de elevación moral hacia la salvación.


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martes, 9 de mayo de 2017

Apuleyo de Madaura, Lucio (125-199)


Apuleyo de Madaura, Lucio (125-199)

Retórico y escritor romano, nacido en Madaura, cerca de la actual Argel, hacia el 125 y muerto hacia el 180. Criticó las costumbres de su tiempo en la famosa sátira Las metamorfosís también conocida como El asno de oro. Sus obras de contenido más filosófico son: De deo Socratis (sobre la esencia del demonio socrático), De Platone et eius dogmate (extractos de algunos diálogos de Platón sobre ética y física) y De mundo. En su pensamiento sigue las orientaciones del neopitagorismo, interpretándolo más en sentido religioso que estrictamente filosófico.
Después de estudiar y vivir en Cartago, Atenas y Roma, adquiriendo una notable formación oratoria y filosófica, volvió al norte de Africa, donde desempeñó altos cargos religiosos. De las muchas obras que escribió se han conservado las siguientes: la Flórida, una selección de su actividad oratoria; la Apología, en que se defiende de la acusación de mago; dos escritos filosóficos, Sobre Platón y su doctrina Sobre el dios de Sócrates; la traducción de un escrito pseudo-aristotélico; y la novela en once libros que se analiza a continuación.
La trama del Asno de oro
Libro I: El protagonista, Lucio, va camino de Tesalia; traba amistad con dos viajeros, uno de los cuales, Aristómenes, le narra la terrorífica historia de su amigo Sócrates, muerto a manos de una bruja. Lucio llega a la ciudad de Hipata, donde se aloja en casa del avaro Milón, que le mata de hambre. En el mercado asistimos a una escena cómica cuando Lucio va a comprar pescado.
Libro II: Lucio se encuentra con Birrena, una amiga de su madre, que le invita a su lujosa casa. Birrena le advierte que se guarde de Pánfila, la mujer de Milón, pues es una peligrosa hechicera; ello no hace sino excitar la curiosidad del protagonista, que seduce a la criada Fotis para poder enterarse más fácilmente de los secretos de su ama. En casa de Birrena se narra la macabra historia de Telifrón; al volver a casa borracho, Lucio cree acuchillar a muerte a tres malhechores.
Libro III: Al día siguiente, en que la ciudad festeja al dios de la Risa, Lucio comparece en el teatro para responder de las muertes. Finalmente se descubre la verdad: los supuestos cadáveres son en realidad tres odres de vino; el público asiste con gran regocijo a esta farsa. Más tarde Fotis contará a Lucio los detalles de tal engaño, relacionado con un conjuro mágico de su ama. Esa noche Lucio asiste a escondidas a la transformación de Pánfila en búho; él desea experimentar una metamorfosis parecida, pero por error de Fotis queda convertido en un asno, aunque podrá recuperar su forma humana si come unas rosas. Esa noche tiene que guarecerse en el establo, donde es coceado, apaleado por un niño y finalmente robado por unos ladrones, que se lo llevan cargado de fardos.
Libro IV: Ya en la cueva de los ladrones el asno escucha varios relatos de bandidos. Otros integrantes de la banda llegan con una joven cautiva, que ha sido raptada el día de su boda; ante los lamentos de la muchacha, la vieja que está a su cuidado le cuenta la historia de Cupido y Psique.
La hermosísima Psique, hija de un rey, despierta con su belleza la envidia y la inquina de Venus, que pretende castigarla por medio de su hijo, el alado Cupido. Sus hermanas se casan pronto pero su padre, obedeciendo al oráculo, abandona a Psique en una roca, desde donde el viento la transporta a un valle maravilloso.
Libro V: Llega a un palacio encantado, y allí, en la oscuridad de la noche, recibe la visita de su esposo, al que le está prohibido ver. Incitada por sus hermanas, una noche acerca una lámpara a su amante, que duerme a su lado, descubriendo que se trata del propio Cupido; una gota de aceite hiviendo cae sobre el hombro de éste, que se despierta, reprende a Psique y la abandona. La joven, aconsejada por Pan y perseguida pr Venus, sale en busca de Cupido.
Libro VI: Psique tendrá que cumplir tres trabajos que le son impuestos por los dioses; el cuarto consiste en bajar al Hades y volver con una cajita que contiene un misterioso don, pero la curiosidad es tan fuerte que Psique, en contra de las órdenes recibidas, abre dicha cajita y cae como muerta. Cupido, que ha escapado de la prisión en que le había encerrado su madre, resucita a su amada y con la ayuda de Júpiter le concede la inmortalidad. Del matrimonio de ambos en los cielos nacerá Voluptas, el placer.
Así acaba el cuento de la vieja. Lucio tiene que soportar todo tipo de vejaciones a manos de los bandidos, así que cuando éstos se ausentan consigue escapar llevando a sus lomos a la joven cautiva. Pero son capturados de nuevo, y los bandidos deciden dar una horrible muerte a la joven, atrapada viva en el interior del cuerpo del asno para quedar a merced de las fieras.
Libro VII: Al día siguiente llega otro de los malhechores, que cuenta que en casa de Milón se tiene a Lucio por responsable del robo narrado en el libro III. Trae además consigo a un fornido joven, supuestamente el jefe de otra banda ya desarticulada; se le nombra jefe y él aconseja vender a la joven como esclava, lo que los demás aprueban. Lucio descubre que en realidad se trata del prometido de Cárita, de nombre Tlepólemo. Aprovechando la embriaguez de los bandidos Tlepólemo los ata y entrega a las autoridades, que los hacen ajusticiar; Lucio recibe todo tipo de cuidados de manos de sus nuevos dueños. Pero pronto recomienza su calvario, primero en la rueda del molino y luego a merced de un sádico leñador; éste muere accidentalmente, pero se acusa de ello al asno y se decide castrarlo y matarlo.
Libro VIII: El asno escucha el relato de la trágica muerte de Cárita: un tal Trásilo, enamorado de ella, mata a Tlepólemo en una cacería, aunque parece un accidente. Cárita recibe en sueños la visita del difunto, que le cuenta lo ocurrido; ella atrae con engaños a Trásilo, lo duerme, le perfora los ojos y se suicida junto a la tumba de su esposo; más tarde Trásilo se deja morir de hambre. Los siervos de la casa huyen llevándose consigo al asno, que tras diversos incidentes va a parar a manos de unos sacerdotes mendicantes de la diosa siria, viciosos y pervertidos, con los que también sufrirá diversos percances, como el de un cocinero que quiere convertir en jamón una de sus patas.
Libro IX: Más tarde se le quiere sacrificar sospechando que tenga la rabia, pero consigue una vez más librarse. Los sacerdotes son encarcelados por robar una copa en un templo y Lucio pasa por manos de nuevos amos: un panadero que muere asaltado por el fantasma de su mujer y un hortelano al que la curiosidad impenitente de este asno jugará una mala pasada, yendo a dar en prisión.
Libro X: Lucio va a parar a una casa en la que asiste a una nueva historia dramática: la mujer del dueño se enamora de su hijastro, ante las negativas de éste decide envenenarlo pero por error el que muere es su propio hijo; más tarde un médico descubrirá que el veneno no era tal, sino un somnífero, así que el muchacho resucita y la madrastra es desterrada a perpetuidad. Lucio es comprado por dos hermanos, cocineros al servicio de Tíaso, y aprovecha para atiborrarse de comida, pero es descubierto y el amo, encantado de las insólitas habilidades del asno, se lo lleva consigo a Corinto. Allí una rica mujer queda prendada de él y se entrega sin rebozo al bestialismo; cuando Tíaso lo descubre, planea que Lucio se aparee con una condenada a muerte en el anfiteatro, a la vista del público. Lucio, aterrorizado, consigue huir.
Libro XI: Llega a una playa y por la noche invoca la ayuda divina; se le aparece la diosa Isis, que le da consejos para poder recuperar su forma humana y dedicarse a su servicio. En la ciudad un sacerdote de la diosa le ofrece una corona de rosas, y ante el asombro general Lucio recupera su humanidad. Después de reencontrarse con sus amigos Lucio es iniciado en los misterios de Isis, a cuyo servicio se dedicará a partir de entonces.
Sobre la obra
Hay una cuestión importante que se plantea al analizar la novela de Apuleyo: el de su relación con el breve relato griego titulado Lucio o el asno y conservado entre las obras de Luciano de Samósata, aunque su paternidad es bastante dudosa. Este relato cuenta básicamente la misma historia que Apuleyo, sólo que de una forma mucho más concisa y con un final totalmente distinto, de signo cómico; faltan también algunos relatos intercalados como el de Cupido y Psique o el de Cárita y Tlepólemo. La hipótesis más probable apunta a que la obra griega, de Luciano o de otro autor, fue más tarde resumida hasta quedar en lo que conocemos, y que por su parte Apuleyo recogió dicha novela -como él mismo dice al principio de su obra, "fabulam Graecanicam incipimus"- y le añadió episodios y relatos por su propia cuenta, además del final de signo místico y moralizante.
Todo ello explica que El asno de oro, como corresponde a una novela básicamente satírico-picaresca, con numerosos elementos paródicos, esté narrada en primera persona por el propio Lucio. Pero Apuleyo recurre a la costumbre tan romana de la contaminatio o mezcla de diversos géneros en su obra: así se incluyen relatos terroríficos y de brujas, picantes historias milesias y la parte más admirada de su novela, la historia de Cupido y Psique, que es en su origen un cuento popular con numerosos paralelos en otras culturas, pero que aquí está enmarcado en un ambiente mitológico y además con un trasfondo filosófico indudable, de corte neoplatónico (Psique significa "alma" en griego), aparte del paralelo implícito entre la curiosidad de Psique y la del propio Lucio.
A diferencia del Satiricón, con el que tiene numerosos puntos en común, en El asno de oro las aventuras de Lucio cobran el sentido moral de una expiación, la de su propia curiosidad, y de un aprendizaje que desembocará en la revelación de la diosa Isis. Este final en el libro XI se ha visto en ocasiones como un añadido más de Apuleyo al original griego, sin conseguir hacer del todo un conjunto coherente; pero en cierto modo este final místico es el que confiere un sentido a todas las penosas peripecias de Lucio, a su peregrinar por un mundo tan brutal como el de la novela.
La obra de Apuleyo se hizo muy pronto célebre, como atestiguan numerosos escritores de la latinidad tardía (siglos IV-VI: San Agustín, Marciano Capela, Casiodoro, etc.). En la Edad Moderna su "redescubrimiento" vino de la mano de Boccaccio, que dio en 1355 con un manuscrito de la obra en Monte Casino y lo copió de su propia mano, imitando además algunas de sus historias. En 1465 apareció la primera impresión del texto latino, que sería pronto traducido a diversas lenguas europeas; su mayor éxito lo tuvo en Italia y en España gracias a las versiones italiana de Firenzuola (1550) y castellana de Diego López de Cortegana (1513, reimpresa muchas veces). Aparte de influencias puntuales en numerosos autores renacentistas y barrocos, su importancia mayor radica en el papel que jugó en la génesis de la novela picaresca española, desde el Lazarillo de Tormes hasta el Guzmán de Alfarache.
Traducciones
L. Rubio, en la "Biblioteca Clásica Gredos", nº 9, Madrid, 1978, con introducción y bibliografía.
J. M. Royo, Madrid, Cátedra, 1985.
Reedición de la versión renacentista de López de Cortegana por C. García Gual, Madrid, Alianza, 1988, con extenso prólogo.

FUENTE: Texto extraído de http://www.mcnbiografias.com/



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pueden descargar
La metamorfosis o el Asno de Oro,  desde aquí


domingo, 30 de abril de 2017

Cuento espiritual: Los arqueros y el rey




Cuento espiritual: Los arqueros y el rey

En el reino de Bazur se organizó un importante torneo de arquería donde se dieron cita los más famosos arqueros de la región. Entusiasmado por el evento, el mismísimo rey decidió inaugurar la jornada y se hizo presente en la zona de competición, colocando una inmensa bolsa de oro sobre una mesa y diciendo: “Estoy realmente feliz y para dejar constancia de mi interés en este torneo, he decidido ofrecer esta gran recompensa al ganador de este torneo”.

Todos festejaron con algarabía la decisión real y después de un rato, los mejores arqueros entraron en escena.

El primer arquero, famoso en la provincia de Luan, ni siquiera le dio a la diana. Su flecha se perdió entre los árboles. El segundo arquero también falló estrepitosamente. Y el tercero, y el cuarto… así sucesivamente. Pasada la primera ronda, ninguno de los competidores había logrado clavar una flecha en la diana.

El rey montó en cólera y gritó: “¿Cómo puede ser? ¡Los mejores arqueros reunidos aquí! ¿y ninguno pudo anotar ni un punto? ¿Se están burlando de mí? El torneo queda suspendido”, tras lo cual se retiró a sus aposentos.

Horas más tarde, el rey mandó llamar a su consejero y le preguntó qué era lo que había sucedido.

El consejero lo tenía muy claro y le explicó: “Todos los arqueros fallaron porque no estaban apuntando a la diana sino que su pensamiento estaba fijo en la bolsa de oro”.

“Luego que el hombre concertado abandona el fruto de la acción, alcanza la eterna Paz. Al hombre desconcertado le hostiga el deseo y a sus acciones se liga por el apetito del fruto”. (Bhagavad Gita)


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jueves, 27 de abril de 2017

Recordar

Recordar

Proviene del latín “recordare” y es una palabra compuesta por el prefijo re (de nuevo, volver) y cordis (corazón), es decir “volver al corazón”.
El verdadero trabajo de las escuelas iniciáticas está focalizado en ayudar al caminante a “re-cordar” el camino de regreso a casa. De esta manera se entiende por qué razón la Filosofía Iniciática no habla de un “progreso” (pro=adelante, gressum=ir hacia) sino de un “regreso” (re=atrás y gressum=ir hacia). Pero ir hacia atrás no quiere decir que debamos perder cosas sino que tenemos recuperar otras. Ante esta idea, los materialistas argumentarán: “¿volver? ¿ir hacia atrás? ¿significa eso regresar a las cavernas?”. No. Volver atrás no tiene nada que ver con la cronología y mucho menos con un tiempo lineal, sino que la vuelta está vinculada al corazón. Por eso, al regresar no debemos mirar hacia atrás sino hacia adentro. Volver al corazón.
“Hazte lo que eres” reza el axioma oriental que resume a la perfección toda la enseñanza espiritual. No dice “Hazte algo distinto” o “Conviértete en algo mejor”. No. “Hazte lo que eres” quiere decir: recupera lo que has perdido. No busques afuera, busca adentro. Recuerda el VITRIOL. Visita el Interior de la Tierra y Rectificándote Encontrarás la Piedra Escondida.
Por lo tanto, la educación iniciática se focaliza en el sentido último de la palabra “educar” o “educir”: “sacar desde adentro nuestras potencialidades”, convertir la potencia en acto a fin de alcanzar la perfección. En esta línea de pensamiento, Platón sostenía que “todo conocimiento es recuerdo”, por lo cual es indispensable que cada peregrino esté dispuesto a “recordar” (anamnesis) lo que ha olvidado (amnesis) pero que sigue estando en su interior.
En algunos países latinoamericanos y en algunas regiones de España el vocablo “recordar” es sinónimo de “despertar” (1), mientras que en idioma portugués la palabra “acordar” significa “fazer sair ou sair do sono” (hacer salir o salir del sueñ0) (2), lo que evidencia la clara relación entre la memoria y el despertar.
Si hablamos de re-cordar y de cordura no podemos dejar de lado al arcano 0 del Tarot, ese joven caminante que está “loco”. Y la locura está en oposición a la cordura (otra vez de “cordis”, corazón). Pero, ¿la locura del loco es locura para quién? Para los profanos, obviamente, que no ven con buenos ojos que el loco desafíe el statu quo y ponga en tela de juicio el leit-motiv de la sociedad materialista: “La única realidad está afuera y existe una barrera insalvable entre lo de afuera y lo de adentro”. 
Por eso, cuando empezamos a hollar un camino iniciático entramos en conflicto con esa visión superficial del hombre y del universo y muchas personas se molestarán con nosotros por abandonar la seguridad del redil. Ojalá fuera distinto, pero es así.
Yehuda Berg da en el clavo cuando nos dice: “Si caminas por un sendero sin levantar polvo, entonces no estás caminando por un sendero. Cuando haces un cambio verdadero en tu vida, las cosas se mueven, los amigos cambian y la gente no siempre está contenta con tu crecimiento. Los senderos auténticos nunca son tranquilos. Hoy reconoce que, mientras avanzas en tu vida, no todo el mundo va a apoyarte. No tengas problema con eso. Y dale hacia adelante”.
En la película Matrix la dicotomía cordura-locura se muestra claramente con la decisión que debe tomar Neo cuando Morfeo le presenta dos píldoras, una azul y otra roja: “Esta es tu última oportunidad. Después de esto, no hay vuelta atrás. Toma la píldora azul: el cuento termina, despiertas en tu cama y creerás lo que quieras creer. Toma la píldora roja: permaneces en el país de las maravillas y te mostraré qué tan profundo llega el agujero del conejo. Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más”. (3)
Desde una perspectiva iniciática, es la sociedad la que carece de cordura porque se empecina en vivir en la superficie, hipnotizada con las cosas que pasan “afuera” y festejando con algarabía toda novedad tecnológica, televisiva o de entretenimiento que rompa la monotonía y el vacío existencial. Por lo tanto, si te das cuenta que la sociedad está desquiciada e insistes en adaptarte a ella, estás eligiendo la píldora azul.
Los inadaptados de siempre: el Loco y el Colgado. Pero como decía Krishnamurti: “No es signo de inteligencia adaptarse a una sociedad enferma”

Pansofía

La palabra “Pansofía” está compuesta por “Pan” (Todo, total) y “Sophia” (Sabiduría), por lo cual al hablar de “Pansofía” estamos hablando de un conocimiento total e integrador. En otras palabras, la Pansofía hace suya la expresión clásica “Homo sum, humani nihil a me alienum puto” (“Hombre soy; nada humano me es ajeno”) para declarar que “nada humano le es ajeno”. (4)
¿Qué significa esto? Que todas las discipilinas humanas son partes interrelacionadas de un todo armónico, coherente y holístico. En nuestros días, todo tiende a la hiperespecialización y las profesiones, oficios y todas las disciplinas terminan convirtiéndose en “islas” con poca o ninguna vinculación con el resto. Siendo así, los empresarios, los militares, los trabajadores, los sacerdotes y los estudiantes, al carecer de una visión de conjunto o un propósito en común terminan defendiendo a capa y espada sus propios intereses, sin tener en cuenta el bien común.
Uno de los críticos más mordaces de esta hiperespecialización fue Ortega y Gasset quien, en su obra “La rebelión de las masas”, sostuvo lo siguiente: “Generación tras generación, el hombre de ciencia ha ido constriñéndose, recluyéndose, en un campo de ocupación intelectual cada vez más estrecho [y] en cada generación el científico, por tener que reducir su órbita de trabajo, fue progresivamente perdiendo contacto con las demás partes de la ciencia, con una interpretación integral del universo, que es lo único merecedor de los nombres de ciencia, cultura, civilización europea. (…) El especialista «sabe» muy bien su mínimo rincón de universo; pero ignora de raíz todo el resto. (…)
Antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio, porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es «un hombre de ciencia» y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio”. (5)
Aunque la hiperespecialización es positiva en muchos aspectos, la mayoría de las veces nos hace perder de vista la visión de conjunto, que es justamente la preocupación de la Pansofía: la contemplación de un saber omniabarcante, es decir un sistema filosófico que pueda integrar y unificar el conocimiento de acuerdo a un propósito último.
¿Y cuál es ese propósito último? La Unidad en la Diversidad, la cual vista desde una perspectiva humana no es otra cosa que Fraternidad, la comprobación que cada uno de nosotros está ligado (hermanado) a los demás seres humanos y que todos somos Uno.
La primera persona en utilizar la palabra “Pansofía” fue el rosacruz moravo Jan Amos Komenský (Comenius) y a lo largo de la historia podemos encontrar a diferentes personalidades que se han acercado a saber integrador, polímatas como Aristóteles, Leonardo Da Vinci, Ramón  Llull, Roger Bacon, Galileo, Goethe, entre otros, mientras que en el siglo XX podemos reconocer al incansable Rudolf Steiner, creador de la Antroposofía y que destacó en áreas tan disímiles como la Filosofía, la Danza, la Arquitectura, la Agricultura, la Medicina y la Educación.
comenius rosacruz
El rosacruz Comenius, el primero en usar el término “Pansofía” para referirse a un saber integrador
La humanidad actual globalizada, al no contar con un eje integrador virtuoso supeditado a un propósito común, encontró un punto de confluencia en el dinero y por esta razón la globalización está enmarcada en principios mercantiles y no espirituales. Se habla de “mercados comunes”, “alianzas comerciales” y la humanidad ha pasado a ser un mercado.
La Pansofía busca la restauración del propósito perdido, tanto a nivel individual como comunitario. En este sentido, es necesario recordar que -desde esta perspectiva- toda disciplina, profesión y oficio humano pueden ser un vehículo de la conciencia y una vía hacia la autorrealización, pues la espiritualidad iniciática no puede confinarse a reductos sagrados sino que debe estar presente e impregnar todos los aspectos de la vida, los 365 días del año, las 24 horas del día.
Entre la Pansofía y la Filosofía Iniciática no hay diferencias sustanciales. La primera busca integrar todo el conocimiento humano en un solo sistema coherente, universalista y omniabarcante, mientras que la segunda se enfoca en el proceso, en ese sendero de perfeccionamiento que lleva a cada uno de nosotros a la autorrealización.
Gracias por sus comentarios y sugerencias.

Si no viste los artículos anteriores sobre etimología de términos iniciáticos, puedes hacerlo desde estos enlaces:

Notas del texto

(1) Según la Real Academia Española: “En algunos países, especialmente en el habla rural, pervive el uso antiguo de recordar(se) con el sentido de ‘despertar(se)’: «A las cuatro y media de la madrugada tuve cólicos y asfixia. Me recordé sudando»”. Véase este enlace.(2) Diccionario de lengua portuguesa. Enlace aquí.(3) “The Matrix” (1999)
(4)  Publio Terencio Africano: “Heautontimorumenos” (“El enemigo de sí mismo”)
(5) Ortega y Gasset, José: “La rebelión de las masas”
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jueves, 20 de abril de 2017

Fraternidad Rosa Cruz de Colombia Gran Logia Raghozini



Fraternidad Rosa Cruz de Colombia Gran Logia Raghozini

La Fraternidad asume que quienes entran en su página son personas con anhelo de encontrarle respuestas a las preguntas constantes sobre la existencia humana que en su mente habitan. La información inicial de la fraternidad, la que le ayudará al estudiante a aclarar muchas de sus dudas y a construir conceptos claros, los cuales serán la base de su formación, se encuentra, en su totalidad, en las revistas publicadas.
Adicional a la información contenida en las revistas, se recomienda que el estudiante complemente y profundice sus estudios  con las obras de Israel Rojas Romero, R.C LEGNA y William Walker Atkinson, Orison S. Marden, R. W. Trine.
Obras:
  1. En Armonía con el Infinito
  2. El Poder del Pensamiento
  3. La Alegría de Vivir
  4. El Sentido Ideal de la Vida.
  5. Por los Senderos del Mundo.
  6. El Enigma del Hombre.
  7. Logo-Sophia
  8. El Poder Regenerador
  9. Defiende Tus Energías
  10. Tratado Elemental de Filosofía Hermética.
  11. La Fuente de la Vida
Estos libros, si bien es cierto que son básicos, le ayudaran al estudiante a construir un sendero, una forma de ver la vida coherente con el ocultismo y toda su esencia hermética, pues la información contenida en ellos ayuda a romper esquemas, prejuicios y conceptos mal establecidos que limitan el pensamiento y la libertad de la imaginación y por ende la amplitud de pensamiento.
Luego de que el estudiante comience a comprender de qué se trata este sendero, después de terminada la construcción de sus conceptos y el inicio de la reforma de sus intenciones, pensamientos y acciones, el paso a seguir es comenzar con la lectura de la obra fundamental de Max Heindel — El Concepto Rosa-Cruz del Cosmos–, para comprender las enseñanzas Rosacruces, así como la Novela Rosa Cruz de Krumm Heller y La Zarza de Horeb de Jorge Adoum.
Cuando el estudiante sienta que ha avanzado lo suficiente para comprender el sentido de este sendero, esta en toda la libertad de escoger cada obra y cada conocimiento que mejor le parezca. Comienza este a dejarse llevar por su corazón lo cual le permitirá encontrar lo que realmente debe y quiere aprender con el fin de avanzar como EGO en la evolución de cada ser. Hay quienes desean anhelosamente experimentar el gozo de corazón y comenzar por allí su búsqueda espiritual, o sumergirse en el intento de comprender la más humana personalidad, para desde allí iniciar su búsqueda espiritual. sin importar cual sea el camino o ruta seleccionada el destino siempre será el mismo para todos.
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¿Qué simbolizan los huevos de pascua?

huevos de pascua
¿Qué simbolizan los huevos de pascua?
Hace algunos días atrás, durante la Semana Santa, me hicieron esta pregunta: “¿Qué sentido tienen los huevos el domingo de resurrección? ¿Qué simbolizan los huevos de pascua?”

Aunque la tradición de los huevos se pierde en la noche de los tiempos y tiene muchos antecedentes históricos (Egipto, Mesopotamia), durante la Semana Santa cristiana es necesario interpretar el símbolo en su contexto. ¿Y cuál es este contexto? El Cristo resucitando, volviendo a la vida tres días después de su muerte.
El huevo es un espacio cerrado donde ocurre una transformación. Por esta razón, no es difícil establecer una correspondencia entre el huevo y la semilla, el útero materno, el horno alquímico o athanor, el capullo de seda, la cámara de reflexión masónica, el sarcófago iniciático, etc.
En el marco de la Semana Santa, el espacio cerrado donde puede constatarse una transformación es el Santo Sepulcro, el lugar donde José de Arimatea y otros judíos colocaron al Cristo inerte y -al tercer día- salió el Cristo vivo.
En Rusia pre-soviética la correspondencia del huevo con la resurrección era evidente en los rituales de Pascua ortodoxos. Según cuentan las crónicas: “A media noche las campanas rompen en alegres repiques, en tanto que todas las cabezas se descubren y que el cañón truena. Después del canto de los salmos, el obispo ó el oficiante se acerca al iconostasis que oculta el sepulcro, levanta el sudario y hace ver al pueblo que el sepulcro está vacío. Entonces, recurriendo al simbolismo tan del agrado del rito greco-ruso, el oficiante, en vez de anunciar la resurrección, sale de la iglesia con toda la clerecía en busca de Cristo resucitado; después, volviendo á entrar en el templo, anuncia en voz alta á los fieles que el Hijo de Dios ha salido del sepulcro, y entona un himno de triunfo. En tal día se ve á los hombres de todas las clases abrazarse con efusión al grito de «Ha resucitado Cristo» y cambiar entre sí el huevo tradicional de la Pascua.»” (1)
Estas costumbres orientales de compartir huevos y hacer alusión al Cristo resucitado seguramente tienen su origen en una leyenda ortodoxa en la que María Magdalena logró llegar ante el emperador Tiberio, entregándole un huevo y diciendo: “Cristo ha resucitado”. El emperador -incrédulo- comentó: “Que Cristo haya resucitado es tan imposible como si este huevo se volviera de color rojo”. Según cuenta la historia, en ese mismo momento el huevo se volvió de un rojo intenso para sorpresa de todos los presentes. (2)
Magdalena frente a Tiberio
Esta costumbre ortodoxa rusa llegó a la Francia católica (3) y durante los siglos XVII y XVIII era usual que a la salida de la misa de Pascua se ofrecieran canastas de huevos pintados a mano bajo el grito de: “¡Viva el Cristo resucitado!”. (4)
Al mismo tiempo que el sepulcro ha sido asociado con un huevo, el mismo Cristo resucitado se ha comparado con un ave que rompe el cascarón, pero… ¿cuál sería esta ave?
Si repasamos el simbolismo cristiano tradicional, podremos verificar que el Cristo renacido siempre se ha vinculado con el ave fénix (5), ese animal fabuloso que prepara su nido pacientemente para luego prenderse fuego y más tarde renacer de sus cenizas.
Sobre esto, Clemente de Roma decía: “Hay un ave, llamada fénix. Esta es la única de su especie, vive quinientos años; y cuando ha alcanzado la hora de su disolución y ha de morir, se hace un ataúd de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ataúd en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el país de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol; y en pleno día, y a la vista de todos, volando hasta el altar del Sol, los deposita allí; y una vez hecho esto, emprende el regreso”. (6)A esto, agrega Cirilo de Jerusalén: “Una vez rehecha esta Fénix como era anteriormente, va volando por los aires tal como era antes de morir, mostrando a los hombres con toda evidencia la resurrección de los muertos.” (7)
Aún más explícito es San Buenaventura, al aseverar que Cristo nuestro redentor es la verdadera ave Fénix que sin simiente de varón fue concebido en las purísimas y aromáticas entrañas de la Virgen María, por obra del Espíritu Santo. (…) Esta Fénix pues que es Cristo voló del Cielo al mundo, adonde habitó muchos días en soledad y necesidad. Y queriendo después renovarse buscó otros leños, que fueron los de la Cruz, los cuales allegados a su santísimo cuerpo y encendidos con el fuego de la tribulación, soplando el viento de la envidia de los judíos, fue muerto y convertido en gusano. (…) Este gusano resucitó al tercer día, recibiendo alas, que son los dotes del cuerpo, y voló a la soledad celestial”. (8)
Si consultamos el Antiguo Testamento encontraremos una interesante cita en Job que se vincula con todo esto: “En mi nido moriré, y multiplicaré mis días como la arena” (Job 19:18). Sin embargo, algunos comentaristas han destacado que la palabra “KHOL” traducida como “arena” también podría significar “fénix” (9) y así ha sido traducida por algunas versiones de la Biblia, como la New Revised Standard Version (NRSV) (10), la New American Bible de la Conferencia de obispos católicos de EE.UU, (NAB) o La Palabra de España (BLP).
En conclusión: así como la navidad representa la primera iniciación del Cristo en la oscuridad de la caverna (elemento tierra) el domingo de resurrección simboliza la quinta iniciación (elemento éter), la etapa final del proceso de cristificación que tendrá su epílogo con la ascensión (11), cuarenta días después de la salida del sepulcro.
La tradición de los huevos es una excusa más para “recordar” un acontecimiento trascendente que no es histórico sino supra-histórico, lo que significa que no sucedió hace casi 2.000 años sino que es un proceso que está ocurriendo aquí y ahora, en este preciso momento, en el corazón de todos los nobles caminantes que han comenzado su peregrinación de regreso a casa.
Romper el cascarón. Convertir la potencia en acto. Esa es la cuestión.
ave fenix

Notas del texto

(1) Leroy-Beaulieu, Anatole:  “L’Empire des tsars”, citado por Fernand Nicolay
(2) Graham, Stephen: “With the Russian Pilgrims to Jerusalem”. Esta leyenda explica además por qué en los países de tradición ortodoxa los huevos de pascua suelen ser de color rojo carmesí, en alusión a la sangre del Cristo.
(3) Recordemos la íntima relación de ambos países a lo largo de los siglos y que la lengua de la nobleza rusa era el francés.
(4) Véase Nicolay, Fernand: “Historia de las creencias : supersticiones, usos y costumbres”
(5) Dice Chevalier en su Diccionario de Símbolos: “La edad media vio en el fénix el símbolo de la resurrección de Jesucristo, y a veces el de la naturaleza divina, mientras que la naturaleza humana se figuraba con el pelícano”. En relación con esto, vale la pena destacar que muchas veces se asocia la cuarta iniciación crística (fuego) con el pelícano y la quinta (éter) con el fénix.
(6) Clemente de Roma: “Epístola a los Corintios”
(7) Cirilo de Jerusalén: Catequesis XVIII
(8) Marcuello, Francisco: “Historia natural y moral de las aves”, Volumen 1
(9) Véase “Phoenix” (parte 2) de David Herbert Lawrence y “Job, Ecclesiastes, Song of Songs”, escrito por August H. Konkel y Tremper Longman III
(10) “Then I thought, ‘I shall die in my nest, and I shall multiply my days like the phoenix”(11) Desde una perspectiva iniciática, la vida del Cristo ejemplifica los 5 pasos o “iniciaciones”: Tierra en la gruta o cueva del nacimiento, Agua en el bautismo del Jordán, Aire en el monte de los Olivos, Fuego en la cruz (I.N.R.I.) y Éter en la resurrección, que se complementa y completa con la ascensión.
maria magdalena

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